Una angustia llamada “troncal 9”

En el norte de México se encuentran carreteras con la fama mundial de infernales debido a la violencia que reina en cada tramo de ellas como consecuencia  del recurrente saqueo de gandolas, el secuestro de vehículos y personas, y todo eso dentro del contexto de guerra entre narcotraficantes. Se dice entonces que el Banco Mundial tiene a esa zona como el lugar más inseguro del mundo para transporte de carga.

Sin embargo, creo que la vialidad mexicana no está sola en el primer lugar de caos y violencia. La denominada troncal 9, una prolongada carretera que cruza el estado Sucre, desde Cumaná hasta Guiria, y especialmente en el tramo que corresponde desde Mariguitar hasta Cariaco, se ha convertido en una mezcla de Triángulo de las Bermudas (refiriéndonos a esa zona del mar Caribe donde durante un tiempo fue recurrente la desaparición de aviones y barcos) con  bosque de Sherwood (tratándose de la zona boscosa donde Robin Hood hacía sus frecuentes asaltos). Todo eso lo afirmamos porque esa vialidad ya va para dos años de intensificación de los bloqueos encabezados por humildes hombres y mujeres, pero en comunión con hampa común, ya sea para exigir  agua, gas o electricidad, o simplemente para saquear sistemáticamente camiones de alimentos. En esa troncal 9 reina la anarquía de las trancas, ya sea exigiendo cajas de Clap, o hasta para  que liberen al alcalde de Ribero, uno que está incurso en la investigación sobre la connotada masacre de 9 personas que sacudió a este pueblo el año pasado.

Pero además,  esta anarquía ha llevado a que camiones de todo tipo  tengan que cruzar dicha vía escoltados por una caravana de vehículos de la guardia nacional, como si pasaran por un territorio apache en la época del lejano oeste estadounidense. Se agrega que  es frecuente el asalto a autobuses de pasajeros, el atraco de madrugada a través de escombros o piedras que cruza el hampa, el robo de vehículos y el homicidio. Es la troncal 9 una zona de guerra en el Estado Sucre.

 

Viendo esto, ¿cómo es posible que un territorio por lo mínimo funcione económicamente, sin hablar de desarrollo o expansión, con su principal arteria obstruida, incendiada, volteada y saperocada casi todas las semanas? ¿Cómo es posible que el transporte de carga, siendo un tema central para la economía, no pueda transitar con normalidad por la carreta principal de una región? ¡Qué irresponsabilidad! ¡Qué incapacidad tan evidente tienen las instituciones que no atienden y no resuelven el caos social  que se ha arraigado prácticamente en la principal arteria vial del estado Sucre!

Estamos ante un fenómeno delincuencial consolidado en esa carretera, además de la perennización de la protesta vecinal, y no se le quiere parar “pelota” a eso. No existe una estrategia de seguridad vial en la troncal 9; no la tuvo Luis Acuña, y menos este personaje impuesto como gobernador, Edwin Rojas, quien fue hasta hace dos años Viceministro de Seguridad, pero cuya dejadez en esta y otras materias nos hace recordar con benevolencia al execrado Acuña y al disparatado Maestre.

Tenemos los sucrenses entonces que reaccionar. La ciudadanía, los vecinos que viven en torno a esa carretera, los actores económicos, tendrán que actuar y presionar al gobierno para alcanzar la paz en la troncal 9. Y no estoy hablando de acciones brutales contra comunidades; estoy hablando de un plan integral que recupere la troncal 9, que no la deje en manos de la africanización; aunque claro, entiendo que toda Venezuela va hacia allá.

Mientras tanto, a ver si puedo pasar mañana por ahí. Beltran Vallejo

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