¿Qué hicimos?

Fue en septiembre del 2008, venia caminando por el patio de la UGMA de Cumaná y un amigo gritó mi nombre, al no responder a su llamado, hizo con sus palmas un sonido que emula el grito
“¡ES-TU- DIAN-TES!”, la consigna símbolo de todos los estudiantes universitarios en la Venezuela del 2007. En ese momento y con esa simple acción internalice lo vivido y comprendí que mi vida había dado un giro de 180º en tan solo un año, ya no pensaba solo en mi bienestar, mi horizonte se expandió y me embargó un sentido de responsabilidad, caí en que cómo puedo amarme a mí mismo si no amo el entorno del cual soy parte y me transforma. Tuve una epifanía y vi que pertenecía a la generación de jóvenes que estaban dispuestos a salvar a Venezuela, eso sí, el momento no me alcanzó para darme cuenta, no sé si por inocencia o tal vez soberbia, que aun con todo el heroísmo que corría por nuestras venas, los que estaban a punto de necesitar salvación éramos nosotros mismos.

Para lo que si me alcanzó el momento fue para revivir instantes y experiencias que jamás olvidaré. Ahí me pregunté ¿cómo llegue a convertirme en tan solo un año en un activista político? Recordé que fue en marzo del 2007, mientras cursaba tercer año de derecho en las noches y trabajada en el ministerio público por el día, cuando una tarde llegando a la universidad encontré la calle cerrada por un Monza rojo, unos cuantos estudiantes protestaban por el cierre de R.C.T.V y la propuesta de reforma constitucional (que vale la pena recordar que no era para nada era constitucional), seguí de largo y me dispuse a ir a clases, no me importara mayormente lo que estaba ocurriendo en el país, pues, al parecer, vivía ahí pero no era de ahí, eso que sucedía le sucedía a otro país, no al mío, creo me sentía así por esa falta de compresión, de humildad, esa que les mencioné en mi artículo pasado. Estando en el aula, la profesora Teresita Salazar, quien también impartía clases en la UDO, llegó impresionada de que los estudiantes de aquella Universidad, la estatal, la pública, la de todos los venezolanos, la ícono de todos las protestas sociales del oriente de país, no protestaban por lo que ocurría, y eran los de una universidad privada quienes que ese día, alzaban la voz. Fue ella quien, con un discurso contundente, hiciera despertar mi alma y sentido social, Teresita dijo: “De qué sirve ser abogado en un país donde no se respetan las leyes ni la constitución”, esa frase que parece simple, pero fue la que me hizo pasar de la visión a la acción, la patria no es un mito, es más que un susurro, es el sentir que se vuelve hecho, fue esto, junto a la insistencia de Jesús Elías Martínez, mi amigo y cara visible de ese movimiento, lo que me hizo entrar, incluso con un poco de resistencia, a ejercer un rol protagónico en la lucha estudiantil, pero la verdad es que tener ese rol nunca fue mi intención ni deseo.

Así fue que me convertí en parte de G-7, la generación que llego para cambiar la dinámica nacional, para hacer de Venezuela un mejor país, esa que buscaba conquistar un verdadero cambio, la historia ustedes la saben, probablemente mucho la vivieron. Yo era de los convencidos de que debimos ir más allá de solo ser un grupo de estudiantes que amaban el país, debíamos ser ese algo que continuara rompiendo la dinámica de la polarización, la que tantos réditos le había traído al gobierno de Hugo Chávez. Creía que organizándonos como partido político lo lograríamos y así lo converse con Yon Goicoechea (quien hoy considero un amigo), él me explicó que era muy costoso y complejo formar un partido, que más fácil sería incorporarnos a la dinámica preexistente, y eso hicimos. Sin darnos cuenta de repente estábamos siendo seducidos por los políticos que no habían logrado más nada que ser oposición a un modelo comunista, sin basamentos o propuestas constructivas, nos dejamos comprar, seducir e impresionar. Un buen día ya estábamos uniformados, nos dieron figuras que idolatrar, volantes para repartir, pendones que colgar, candidatos que vender y colores que defender aun por encima de nuestras creencias, y lo peor es que los únicos culpables de esto somos nosotros mismos. Responsabilizar a los dueños de las compañías de hacer más grandes sus franquicias es poco responsable, nos dieron espejos a cambio de nuestras convicciones más puras que el oro.

Hoy, luego de 10 años y después de que todos esos jóvenes “¡ES-TU- DIAN-TES!” nos incorporásemos a la dinámica preestablecida, hago VITROL (Sigla que en latín quiere decir “Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta”), una introspección y me pregunto qué paso con nosotros, dónde están todas aquella personas que conocí y que se volvieron grandes amigos, esas personas que admiraba, qué están haciendo esos jóvenes hoy, a qué se dedican; pue les cuento que el balance no es alentador. Iniciemos el repaso con las figuras emblemáticas ¿Qué pasó con Ricardo Sánchez? se pasó al “Madurismo”, dicen que por dinero y que hasta propiedades le dieron por vender su dignidad. Freddy Guevara, su exposición a los eventos de este año han hecho estragos en su imagen ante la opinión pública y se le compara con los políticos de la vieja escuela; y por último Yon Goicoechea, hoy preso de sus intenciones que este gobierno maquiavélico a sabido utilizar, primero lo priva de su libertad para luego devolvérsela con la condición de participar en las elecciones municipales y luego juramentarse como alcalde ante La ANC, logrando así destruir la credibilidad de quien fue la cara del movimiento estudiantil que venció a Chávez, su única derrota electoral.

La situación o decisión de Yon a muchos les causa rechazo y hasta rabia, pero, así como en aquello años de polarización rentable para el gobierno, hoy nos volvemos a dividir, y otros muchos lo comprenden, como mi amigo Sergio Contreras, que estuvo preso en el SEBIN, el dice que “Es fácil hablar y decir que Yon vendió la dignidad por su libertad, pero es que hay que estar ahí adentro y ver a tu hijo a la cara y ver todo el sufrimiento de tu familia. Hay que estar en esos zapatos para opinar con propiedad”. Pero así como existe la historia de Yon siendo comprendido por Sergio, quien a su vez lo entiende porque vivió una situación similar, también hay otras historias que se plantan desde otro lugar y nos muestran el significado más puro de las palabras lealtad y convicción. Un ejemplo de ello es mi querido hermano Rodrigo Hernández, también líder de aquel G-7 y quien, junto a su hermano, fue detenido durante las protesta del fraude electoral en las presidenciales de abril del 2013, para luego de un juicio dilatado que no respetó el debido proceso, ser sentenciados por supuestamente asesinar a un colectivo, delito que, no está demás decir, no cometieron, pero la dictadura de Maduro y sus lacayos necesitan inventar eventos como los del golpe 2002 para justificar la represión. Un día, ya cumpliendo sus respectivas condenas les dieron a escoger entre si continuaban preso o salían en libertad así sin más, lo único que debían hacer era decir que Henrique Capriles les ordenó matar a los colectivos, con esta simple frase podría acabar con su sufrimiento y el de su familia y amigos, seis simples palabras le darían la libertad ¿qué pasó? hoy siguen en prisión por un delito que no cometieron. ¿Por qué un líder actúa tan distinto a otro? ¿Es que acaso la convicción de Rodrigo es más claras y fuerte?, ¿o solo son distintas situaciones?, la verdad es que, más allá de las conclusiones a las que podamos llegar, de corazón creo que nos hace muchísima falta ser empáticos, comprender al de enfrente, mirarle a losojos y decirle: ¡Hermano yo también deseo un mejor país! Caminemos juntos.

Retomando la historia sobre qué pasó con aquellos jóvenes idealistas de G-7, creo correcto decir que fuimos una generación que se perdió entre halagos, luchas, sueños y convicciones, que defendimos valores y colores que se parecían una bandera, pero ¿en serio solo eso hacían, parecer y no ser? Para explicarles porque creo que parecían y no eran, hagamos un ejercicio, vamos primero a Sucre, miestado, ¿dónde está esa generación hoy, qué hacen, a qué se dedican? ¿Dónde está Jesús Elías Martínez, Beltrán Rivero, Juamir Meza, Carla Brito, José Noriega, Miguel Piedra, Luis Velásquez, Wilnora, Alejandra Galviz, Lorenza Garrandes, Carmelo Girgenti, Odellr Torres, Ángel Guilarte, Iñaki Sancho, Daniel Larez y yo, Juan Barrozzi? Todos nos dedicamos a oficios distintos a la política, el motivo probablemente sea la resignación de no poder cambiar la realidad, sentirse, quizá, incapaces de asumir el reto. Unos vieron la tormenta y se retiraron antes de ser arrasados, pero aun estando distantes sufrieron los estragos, en la Venezuela del 2017 muchos de ellos están presentes pero ausentes, porque se puede estar en Cumaná y al mismo tiempo no estar, si no haces nada para cambiar lo que vives simplemente no estás.

Esto que les describo no es exclusivo de los sucrenses, hagamos el mismo ejercicio en Anzoátegui
¿Dónde están Víctor Pérez, Daniel Allen, Fabio Pioli, Carlos Aquique, Ender Sanguino, Vallita, Hilianny Vásquez, Eduardo Bittar, Gerardo Resplandor, Juan Carlos Córdoba, Diego Cebey, José Lusinchi, Juan Machuca, Freddy Palomo, Freddy Vásquez, Oswaldo Franceschi, José Febres, Spitaleri, Cote Battes, Gian Ricardo, Ángel Arellano, y en Monagas, ¿dónde está Angel Aristimuño, Jacinto Febres, Gollito Marcano, El Chino Maita, Guarapero, Rebecca Rojas, Eliezer Marín?, no olvidemos Delta Amacuro ¿dónde está Román Lira?, así sucesivamente, la lista se llenaría por cientos a nivel nacional.

Buscando en sus historias nos daremos cuenta que muchos ya no quieren estar vinculados con el
proyecto G-7, ni siquiera están en el país, su espíritu de lucha fue domado por el día a día o tal vez por la apatía. Otros, como William González, quien coordinó el oriente del país en el parlamento estudiantil del 2007, y que estuvo muchos años en el exterior, hoy solo cumplen. En el caso de William, por leltal a su amigo, ese que en algún momento fue, para muchos de nosotros, el símbolo de la lucha por el futuro que creíamos merecer, ahora esa imagen se desvanece entre los retorcidos juegos de la dictadura opresora de Maduro y Cabello. Me gustaría agregar algo, y es que una vez Yon y todos los que admirábamos su fuerza y convicción, soñamos con verlos convertido en candidato, gracias a estos juegos, esta candidatura, más que un sueño convertido en realidad, es la llave que escogió El Carcelero cuando lo cambió de celda.

A pesar de este panorama tan desalentador, hay algo que guardo como uno de mis más hermosos
recuerdos, además es uno de esos que reafirman la convicción más pronoica y positiva de mi ser. Este recuerdo tiene lugar el 02 de diciembre de 2007 y es momento exacto en que Tibisay Lucena informa al país que ganó el NO, lo que vino después fue sencillamente maravilloso, la gente salió a la calle a celebrar y sin coordinar u organizar, el movimiento estudiantil coincidió en la redoma José Martí, al vernos supimos que nos habíamos convertido en algo más grande que nosotros mismos, le habíamos ganado a Chávez en su deseo de convenirnos en un estado comunal, nos sentimos fuertes y parte de la esperanza, nos abrazarnos y mientras eso sucedía, ríos de personas se aglutinaron en la redoma, todos reconociendo nuestro valor, con aplausos y otros gestos de cariño recompensaron nuestrocoraje al defender los centros de votación y el esfuerzo de hacer una campaña distinta.

Recuerdo este momento como uno de los instantes en que más vivo me he sentido, y es por eso que después de 10 años, de corazón deseo vernos nuevamente unidos y fuertes para retomar lo que una vez soñamos. La historia la escriben quienes vencen, y nosotros aun no estamos vencidos, aunque la inacción de la mayoría de nosotros denota que tiramos la toalla, me gustaría recordarles que si fuimos capaces de cambiar la realidad contra todo pronóstico, ganándole a un Chávez que venía de arrasar en las presidenciales del 20006,  estoy seguro que tenemos todo lo necesario para reinventarnos, y porque no, volver a sentirnos vivos. Esos hilos invisibles que nos mantuvieron unidos una vez, nuestros principios y valores, siguen aquí. Es posible que nuestras vidas hayan cambiado y ya muchos de nosotros no seamos esos jóvenes indómitos que sin importar el riesgo nos plantamos contra la maquinaria estatal, aun así creo que cuando nos veamos a la cara reavivaremos la llama de nuestra lucha y con la suma de nuestras experiencias vividas, este nuevo capitulo de la historia sera igual al del 2007, inolvidable. Y estén atentos, que es posible que esa trampa de quemar a Yon en la alcaldía de El Hatillo, se convierta en un bumerang para el gobierno.

Hoy le hablo a ese  G-7, donde quiera que estén, quiero decirles que se los quiero y extraño muchísimo. Faltaron varios nombres, pero el frio de Dublín a ratos nubla mi memoria. Feliz décimo aniversario del triunfo del NO a la dictadura y ojala pronto podamos alcanzar ese sueño que unió nuestros caminos para siempre, LA LIBERTAD.

2 Comments

  • Siulmi

    8 diciembre, 2017 at 8:12 pm

    Puedo agregar Qué al ser jóvenes se creían invencibles cosa Qué era lejos de ser verdad y se unieron a un clan tan podrido como lo es la política y muchos sabían q eran utilizados pero gozaban de la publicidad y la fama q esto les trajo, sin medir en el gran problema Qué tendrían Qué enfrentar, hoy muchos fuera del país otros en venezuela por no tener los medios totalmente olvidados, no crítico a jhon ni a ninguno de los muchachos de esas épocas crítico a todos los viejos podridos q aún no quieren dejar la silla pero expresarse es dividirnos y darle poder al chavismo por ello preferí irme trabajar y ayudar a los míos alejada de la politiqueria barata de vzla, el Qué salió bien y el Qué no también los respeto y los admiro sólo en cada conciencia queda quien lo hizo por liberar o solo buscaba fama.

  • Alejandro

    8 diciembre, 2017 at 9:21 pm

    Muy bueno tu comentario juan pero eso del 2007 no fue un triunfo, fue una jugada de la dictadura para hacernos seguir en el juego electoral y darnos la falsa esperanza de la salida de la dictadura por la vía electoral. La MUD no es más que una herramienta de la dictadura para someternos y para manipular a las personas que creen en una mejor venezuela, seguir hablando de victorias y triunfos de la oposición es no reconocer que esto es una dictadura, se habla de triunfos pero sin lograr nada, se lograba en palabras y no en hechos, tristemente fuimos y aun somos manipulados por un sistema terrible como lo es el castro comunismo, en este sistema el dictador crea una falsa oposición y ese grupo manipula a los estudiantes universitarios a otros politicos, al pueblo opositor en general, después de todos estos “triunfos” hay un éxodo masivo de venezolanos como nunca antes visto, miles de muertos, ahora te pregunto yo, eso que llamas triunfo cuanto tiempo duro? Estoy seguro que fue más un momento de euforia que un momento racional. Si en realidad quieres ayudar a este pueblo ayuda a que la gente despierte, no sigas hablando de triunfos que solo se dieron en nuestra mente debido a nuestra ignorancia política.

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