¿Cómo acercarnos a nuestros hijos para poder aconsejarlos?

Una de las bases de la cercanía que podamos lograr con nuestros hijos para acompañarlos y aconsejarlos es una comunicación efectiva y amorosa, además del tiempo que dispongamos para ellos. Entérate de más aquí.

Educar a nuestros hijos para que desarrollen su máximo potencial y desempeñen su rol en la sociedad de la mejor manera no es una tarea sencilla. Para ello, debemos aprender a acercarnos a nuestros hijos. De esta manera, podremos aconsejarlos y evitar, en la medida de lo posible, que cometan nuestros mismos errores.

Si no aprendemos a acercarnos a ellos, cuando queramos ofrecerles un consejo o una ayuda que no nos han solicitado, lo más probable es que nos rechacen, pudiendo terminar ese intento de acercamiento en una discusión. Por ello, la importancia de sostener una buena comunicación con nuestros hijos.

Debemos aprender a comunicarnos como familia, a expresar adecuadamente lo que pensamos, a transmitir y comprender de manera empática los sentimientos de nuestros hijos. Y desde allí, promover la unión edificada sobre las bases del amor y el afecto.

Consejos para acercarnos a nuestros hijos

  • Si tenemos varios hijos, lo ideal es conversar con cada uno por separado, dedicándoles su propio espacio. Esto hay que hacerlo de manera regular.
  • Cuando son pequeños, jugar con ellos resulta muy favorable para acercarnos emocionalmente. El juego viene siendo su actividad más atractiva. Así, cuando jugamos con nuestros hijos, notan y sienten nuestro interés como padres hacia ellos y hacia sus actividades.
  • Ver una película en familia hace que tengamos cosas en común con nuestros hijos. También, esto da pie para conversar con ellos sobre qué les pareció lo que vieron y conocer sus puntos de vista, conocer la forma en que piensan, cómo ven las cosas, su personalidad.
  • Definitivamente, debemos abrazar, besar y acariciar a nuestros hijos. El contacto físico no lo podemos perder. Es fundamental para fortalecer el lazo emocional, lo que nos acerca más a ellos.
  • Debemos ser cálidos y empáticos al momento de dialogar con nuestros hijos. El cariño que les transmitamos al conversar con ellos con nuestro tono de voz, nuestra palabra y nuestros gestos es determinante para que la comunicación sea natural y acogedora. También, debemos procurar “ponernos en sus zapatos”, es decir, intentar sentir como ellos sienten: ser empáticos.
  • Es necesario propiciar momentos para compartir en familia. El tiempo que tomen viendo televisión o accediendo a videojuegos debe ser corto, sino se aislarán fácilmente.
  • Debemos obsequiarles a nuestros hijos objetos de valor, tales como libros y juegos que además de desarrollar sus capacidades, los hagan jugar juntos, crear una conexión emocional instatánea.

Otros importantes consejos para acercarnos a nuestros hijos

  • Propiciar comidas en familia por lo menos dos veces a la semana. Cenas o almuerzos los fines de semana ayudan a educar y a unir a la familia. También, es importante que nuestros hijos colaboren en la preparación de la comida. Con ello, aprenderán a cocinar y el valor de la colaboración. Estos momentos acercan y unen mucho.
  • Es importante planificar viajes o excursiones en familia  para así pasar tiempo juntos y tener nuevas experiencias. Esto también une mucho como familia.
  • Enseñarles a nuestros hijos actividades deportivas como patinar, montar en bicicleta o nadar constituye una experiencia valiosa para ellos, que además fortalece la conexión padres e hijos.

Lo que no debemos hacer con nuestros hijos

Generalizar y decir que siempre hacen algo mal o que nunca hacen nada bien baja su autoestima. Con este tipo de afirmaciones, nuestros hijos pueden llegar a creer que realmente no son buenos en nada.

Igualmente, ridiculizarlos o utilizar el sarcasmo y la ironía, creyendo que no les afectará porque estamos “jugando”. Lo cierto es que más que divertirles, los hará sentirse inferiores y humillados.

Otra cosa que no debemos hacer es dar órdenes autoritarias de manera reiterada, sin importar que nuestros hijos tengan algún tipo de objeción. Esto genera en ellos la sensación de que no los entendemos y que deben seguir las órdenes de los adultos sin poder cuestionarlas bajo ninguna circunstancia.

Tampoco debemos gritarles y discutir por problemas ya resueltos que no están relacionados con los presentes. De igual manera, las miradas de reproche suelen dificultar el diálogo con nuestros hijos.

Reflexión

Lo mejor que podemos hacer como padres es procurar mantener el equilibrio cuando nos dirijamos a nuestros hijos. Es importante tener presente que si siempre estamos molestos, será muy difícil razonar de manera asertiva.

Tener discusiones  con nuestros hijos en ese estado emocional negativo nos llevará a expresarnos de forma inadecuada, llegando a decir palabras que jamás hubiésemos querido decir. Si permitimos que nos ocurra esto, nuestros hijos se cerrarán más a nuestra compañía, y mucho más a nuestros consejos. (MEJOR CON SALUD)

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